Valencia ofrece una doble cualidad para crear: la serenidad mediterránea y un paisaje urbano que estimula la imaginación. La luz tamizada que baña sus calles, el contraste entre la arquitectura histórica del Barrio del Carmen y la vanguardia de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, o el sosiego del antiguo cauce del Turia convertido en jardín, crean un entorno propicio para la concentración y el asombro. No es casualidad que creadores como Antonio Muñoz Molina o Elvira Lindo hayan encontrado en Valencia un refugio frente al ruido de las grandes capitales. La ciudad se convierte así en un lienzo en blanco donde las historias encuentran su espacio para nacer.